... Y era de mañana cuando Dios se encontró ante sus doce hijos y plantó la semilla de la vida humana en cada uno de ellos. Uno a uno, cada hijo se adelantó para recibir el don concedido.
A ti, Cáncer, te doy la tarea de enseñar a los hombres lo que son las emociones. Mi idea es que les hagas reír y llorar, para que aquello que vean y piensen les ayude a desarrollar la plenitud interior. Por eso te entrego el don de LA FAMILIA, para que tu plenitud pueda multiplicarse. Y Cáncer regresó para volver a ocupar su lugar. M. S.
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